Grité, ¿dónde me encontraba? Lo último que recuerdo es haberme dormido en la cama completamente vestida...y ahora me encontraba encerrada entre paredes.
Miré nerviosa las cuatro paredes y en una de ellas visualicé un pequeño hueco donde, con suerte, cabería mi pies.
Saqué fuerzas y me impulsé hasta coseguir introducir el pie en e hueco. Sonreí, lo había conseguido.
Miré hacia arriba y chillé horrorizada, miles de murciélago se acercaban a mí rápidamente. Golpearon mi cuerpo con fuerza hasta que lograron tirarme al duro y frío suelo. Levanté la vista, no había ningún murciélago al igual que yo me encontraba sentada en la cama con los ojos húmedos. Todo había sido una pesadilla, una horrible pesadilla.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Miedo
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